sábado, 5 de noviembre de 2011

Historia del " SIKURI "


El sikuri es la expresión auténtica del poblador puneño. El Siku o zampoña, es un instrumento andino pentafónico que lo componen una o dos filas de cañas, se han descubierto sikus de más de 1000 años en excavaciones realizadas en Caral y en la cultura Nazca, como en iconografías Mochica. El sikuri se cultiva en el sector aymara, aunque en el sector quechua ha calado profundamente.
El siku altiplánico es utilizado de modo colectivo por diversos conjuntos, los cuales constituyendo verdaderas orquestas nativas, aparecen en las diferentes fiestas de los pueblos altiplánicos. Son los sikuris, jula-julas, ayarachis, suri sikus, lakitas, chiriguanos, kantus, misti sikus, zampoñadas, pusamorenos, los que, poseyendo diversas particularidades en cuanto a los sikus que emplean, en la vestimenta, coreografía y la música y danza que interpretan, en general, tañen por parejas en forma mancomunada, los sikus, casi siempre se acompañan por uno o varios instrumentos de percusión que marcan el ritmo de la danza. Algunos poseen un grupo coreográfico que exclusivamente danza; pero generalmente, son los mismos músicos que tocan los sikus quienes danzan.
El siku altiplanico es, pues, colectivo por excelencia, como colectiva es la idiosincrasia de los pueblos andinos. Su carácter grupal constituye un elemento de distinción muy importante. ... Los conjuntos de sikuris altiplanicos representan, la más importante característica de la idiosincrasia nativa, la solidaridad de grupo antes que el brillo individual; la concepción colectiva de lo andino frente al individualismo occidental.[1]
Respecto a los instrumentos que usan los sikuris como a los que lo interpretan, César Bolaños nos dice lo siguiente: Estas flautas de pan, como técnicamente se les llama, plenas de vida y de sonidos enérgicos y severos, son populares no solo en el sector campesino, sino también entre estudiantes, escolares y universitarios de las urbes. Más de una ventura o anécdota riesgosa han debido sortear quienes la practican como un compromiso, sólo por el hecho de ser portadores de melodías e integrantes de estos conjuntos ancestrales, que parecen representar el símbolo de la unión panandina; otros con menos suerte terminaron presos y fichados por integrar uno de estos conjuntos instrumentales, sospechosos de no se sabe qué, todo porque en ciertos momentos de inestabilidad y cambio político y económico los artistas e intelectuales son sospechosos por lo que digan o hagan y hasta piensan[2]
Como esta dicho en Puno la interpretación del siku es colectiva, de allí que el sikuri es interpretado en parejas, su carácter dual es única y singular, como herencia de la colectividad andina.
El sikuri como danza en Puno ha devenido en movimientos lentos a semejanza de amaneramientos y comportamientos de los españoles, en sus pasos hacen ostentación de elegancia al bailar, los sikuris tratan de imitar el comportamiento supuestamente aristocrático; los personajes del sikuri incluye figuras de animales andinos feroces, ángeles, diablos cuyos pasos son más libres, aunque respetando el carácter aristocrático en los movimientos, esta unión de imágenes simboliza una simbiosis entre las culturas andina y occidental.
Existen diversas variantes de sikuris, una llamada de islas y cordilleranos donde los intérpretes tocan a la vez el siku y el bombo que es la percusión, su vestuario es hecho con textiles andinos, generalmente incluyen atuendos de plumas en la cabeza, en general muy coloridos, esta variante es mejor conocida como sikuris y en ellos están incluidos los ayarachis, sikuris de Taquile entre los más identificables.
En la otra variante de los sikuris de los pueblos, el siku es interpretado por unos músicos, mientras que otros músicos auxiliares interpretan un solo bombo, más grande, la tarola y el platillo y es mejor conocido como sikumoreno o zampoñada, visten trajes en imitación a los que usaban los españoles en la colonia, en el tiempo este ha variando y que se ha venido a llamar, en trajes de luces.
Así el vestuario en cada caso es diferente, en los sikuris de islas o cordilleranos aunque simple es muy colorido, en el caso de los sikuris de pueblos el vestuario es ostentoso con telas de seda y decorado con chaquetas y sombrero llenos de pedrería.
En las variantes de su interpretación la coreografía de los músicos como de los danzarines, es diferente, los pasos, los desplazamientos colectivos de los músicos y libres de las figuras y acompañantes muestran movimientos muy alegres que invitan a todos a partícipar de ese jolgorio al danzar, lo que es aceptado generalmente por todo el público que tiene la suerte de ver al grupo de sikuris. Aunque en el caso de los Ayarachis no coincida esta descripción.
Entre los conjuntos más conocidos nombramos a los Sikuris de Mañazo y Juventud Obrera, los más antiguos de la ciudad de Puno, a Zampoñistas Lacustre, Sikuris de Taquile, Ayarachis de Lampa o de Sandia, como a los diversos Sikuris de Huancané, de Moho, Q’antati Ururi de Conima, Sikuris de Juli, Ilave, Yunguyo, entre otros muchos pueblos.

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